La tentación de Marielle Clarac

Título original: Marielle Clarac no Konyaku

Género: Josei, romance, comedia, pseudohistórica

Autora: Haruka Momo

Formato: Novela ligera

Extensión: 14 volúmenes y continua

Estado: Tiene adaptación a manga.

La autora, Haruka Momo, ha comentado que quería escribir una historia llena de clichés románticos... pero el proyecto terminó desviándose por otro camino. Y, la verdad, fue para bien.

Sí, la serie utiliza muchos lugares comunes del romance de fantasía, pero los aprovecha como base para una comedia muy efectiva. Además, añade aventura, misterio y una relación de pareja bastante peculiar, en la que ambos protagonistas tienen que aprender a entenderse, negociar sus rarezas y hacer compatibles sus personalidades para que la relación funcione. Ese detalle ayuda mucho al desarrollo de los personajes.

Como muchas novelas ligeras del género, la historia ocurre en un mundo inventado. En este caso, parece una especie de Francia idealizada del siglo XIX, aunque convenientemente despojada de esos elementos poco románticos como las armas de fuego, el ferrocarril, las lámparas de gas, las máquinas de vapor, las revoluciones y, en general, cualquier cosa que estropee la fantasía aristocrática. Ese también es un cliché bastante típico: una visión dorada, higienizada y muy selectiva del pasado.

Una joven “perfectamente promedio”

Nuestra protagonista es Marielle, de la casa Clarac. Es una joven noble “promedio”: alguien completamente olvidable. No es ni especialmente bella ni particularmente fea; sus vestidos no son ni pobres ni ostentosos, y sus grandes lentes le dan un aire algo infantil. Su familia no es rica, aunque tampoco puede considerarse pobre. Precisamente por eso, ningún noble encontraría ventajoso casarse con ella, y su apariencia tampoco ayuda demasiado a mejorar sus perspectivas.

Su padre, naturalmente, está preocupado por encontrar un esposo dispuesto a aceptarla. El candidato anterior, según nos cuentan, se dio media vuelta y salió del cuarto en cuanto la vio. A la “avanzadísima” edad de 18 años y sin ninguna propuesta matrimonial concreta, la familia ya empieza a ponerse nerviosa.

Entonces aparece el galán imposible

Y entonces ocurre lo inesperado: Marielle recibe una propuesta matrimonial de nada menos que Simeon de la casa de Flaubert, heredero al título de conde, vicecomandante de la orden de los caballeros reales, amigo de la infancia del heredero al trono, y además poseedor de grandes méritos militares y académicos.

Es un hombre de 27 años, refinado, de porte militar, personalidad fuerte, atlético y tremendamente atractivo. Sus lentes le dan un aire frío, calculador, casi intimidante. En otras palabras: el sueño de cualquier joven noble.

Marielle está a punto de desmayarse cuando lo conoce, porque Simeon es exactamente su tipo. Basta imaginarlo en uniforme militar negro, con látigo en mano, para provocarle una hemorragia nasal. Sí: Marielle tiene ese tipo de imaginación.

Su fantasía desbordada la lleva a colocarlo en toda clase de escenarios dignos de novela romántica o melodrama escandaloso. Incluso llega a imaginarlo en brazos del apuesto príncipe heredero, y concluye que quizá esa sea la verdadera razón por la que necesita un matrimonio de conveniencia. Esa idea, por supuesto, también le provoca otra hemorragia nasal.

Convencida de que su padre debió de conseguir ese compromiso mediante algún tipo de presión, chantaje o negociación turbia, Marielle decide que no le importa. Con tal de no perder a semejante “hombre soñado”, está dispuesta a todo: incluso a fingir que es una joven completamente normal, sin aficiones extrañas, o a apoyarlo discretamente en su imaginaria “relación” con el príncipe heredero. Naturalmente, pensar en eso también le provoca otra hemorragia nasal.

El verdadero problema: Marielle no es normal. En absoluto.

Todo esto tiene una razón de fondo. Marielle oculta deliberadamente una faceta de sí misma, porque teme que, si Simeon la descubre, salga huyendo.

El hecho de que vista de forma discreta, procure pasar inadvertida y se esfuerce en ser socialmente invisible no es casualidad. Marielle es, en realidad, Agnes Vivier, la novelista romántica más popular del país.

Ha dedicado años a perfeccionar el arte de pasar desapercibida para que la gente hable libremente delante de ella. Así recopila historias, chismes, escenas, rumores y pequeños escándalos que luego recicla como material para sus novelas. También es una experta en disfrazarse y puede hacerse pasar por sirvienta o plebeya con sorprendente facilidad.

Su curiosidad la arrastra una y otra vez a situaciones muy poco apropiadas para una joven noble. En un momento dado incluso entabla amistad con las tres prostitutas más populares de la casa de placer más lujosa del reino, quienes, además, resultan ser admiradoras de sus novelas. De hecho, en cierto punto llega a plantearse brevemente que podría trabajar para el servicio secreto... aunque se concluye que sería injusto para el resto de los espías.

Y Simeon tampoco es exactamente transparente

Por si eso fuera poco, Simeon también guarda su propio secreto, y no tiene nada que ver con estar en brazos del príncipe heredero.

Sin que Marielle lo sospeche, él la conoce desde años atrás y la ha observado en secreto como parte de su trabajo dentro del servicio de inteligencia. La ha visto esconderse, escuchar conversaciones ajenas, recolectar información y analizar a la gente con una atención poco común. Sabe que es una joven extraordinariamente inteligente, curiosa y mucho menos trivial de lo que aparenta. Incluso ha leído sus novelas.

Mientras todos esperan que un hombre como él se enamore de una gran belleza aristocrática, Simeon tiene gustos bastante más peculiares. El problema es que le cuesta mucho expresar eso con claridad, porque hacerlo implicaría admitir que su ideal de mujer no coincide en absoluto con lo que la sociedad considera deseable.

Una pareja rara, y por eso mismo encantadora

Las novelas de Marielle Clarac giran en torno a cómo esta pareja extraña logra entenderse y, en más de una ocasión, colaborar para resolver diversos casos. Mientras Simeon descubre que la joven singular de la que se enamoró es todavía más singular de lo que imaginaba, Marielle va entendiendo que detrás de esa apariencia fría y calculadora existe una persona tierna, leal y profundamente amorosa.

Por supuesto, descubrir que su prometido tiene rasgos de tsundere le provoca otra hemorragia nasal.

La curiosidad insaciable y la imaginación desbordada de Marielle la llevan a una cadena continua de aventuras, malentendidos y situaciones comprometedoras, de las que casi siempre termina siendo rescatada por su confiable prometido. Y, como si eso no fuera suficiente, esas peripecias terminan atrayéndole otros pretendientes, que van desde un criminal notorio hasta un alto noble de un país vecino.

Al final, Simeon acaba aceptando una verdad fundamental: su vida junto a Marielle será cualquier cosa, menos aburrida.

¿Por qué funciona tan bien?

La novela está llena de escenas románticas que, en otras historias, resultarían empalagosas hasta la sobredosis. Aquí, en cambio, funcionan porque sirven como espejo de la imaginación exagerada de Marielle y como combustible para el humor.

También se agradece que no estemos ante una de esas series eternas en las que los protagonistas tardan dieciocho volúmenes en admitir que se gustan. Aquí los jóvenes dejan bastante claro lo que sienten desde el primer tomo y comienzan a construir su relación desde muy pronto. Eso le da a la historia un ritmo más ágil y permite que el interés se desplace hacia la convivencia, la complicidad y el desastre compartido.

Spoiler simpático: Marielle posee un método sorprendentemente efectivo para convencer a ciertos hombres de que la ayuden: si no cooperan, amenaza con convertirlos en protagonistas de una novela BL.

Comentario final

Marielle Clarac no Konyaku toma muchos clichés del josei romántico, sí, pero en lugar de limitarse a repetirlos, juega con ellos. El resultado es una comedia romántica muy ligera, con personajes entrañables, situaciones absurdas y una protagonista cuya imaginación funciona como motor de buena parte del caos.

Además, la adaptación al manga me gustó bastante. No sigue exactamente la novela, pero reinterpreta el relato de una forma mucho más visual y dinámica, lo cual le sienta bastante bien a una historia tan dada a la exageración cómica.

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