El sitio es muy interesante, pero se ha hecho famoso en círculos religiosos por razones que no son realmente arqueológicas. Desde hace unos 10 años, Steven Collins, arqueólogo, teólogo y apologista cristiano, afirma que se trata de la ciudad de Sodoma...
Collins se basa en algunas breves menciones de la Biblia, que no es precisamente un libro muy confiable... pero hay personas ansiosas por demostrar que la Biblia tiene razón, y últimamente han estado haciendo eco de sus opiniones.
Lo irónico de todo es que ni siquiera otros “arqueólogos bíblicos” están de su lado. Al parecer, Collins está tan obsesionado con demostrar que es Sodoma que está olvidando su papel de arqueólogo.
Es posible que, si tienen amigos creyentes, en estos días les quieran presumir que se descubrió Sodoma... pero la realidad es que no pasa de ser un asunto de hace 10 años, sin que la evidencia sea realmente contundente. Es cierto que a veces las antiguas leyendas tienen una base de verdad, pero en el caso del Pentateuco, la arqueología ha mostrado que tiene muy poca base histórica.
Y, por supuesto, no hay evidencias de estatuas de sal ni de una ciudad destruida por alguna catástrofe. Varias ciudades de la Edad del Bronce de esa zona desaparecieron, pero los restos sugieren que fue resultado de ese viejo compañero de la humanidad, la guerra, y no una maldición bíblica. Por supuesto... no hay estatuas de sal.
La arqueología bíblica es un campo en el que hay mucho dinero involucrado. Hay muchas personas obsesionadas con demostrar que la Biblia es exacta, y la cantidad de expediciones para encontrar el arca de Noé y otras reliquias es abrumadora. Cada año aparece algún anuncio de que se descubrió algo, y hasta ahora, nada.
Publicado el 01-09-2024.
Adendum de actualización
Después de la publicación original de esta nota, el artículo científico más citado para defender una destrucción catastrófica de Tall el-Hammam fue retractado por la revista Scientific Reports en abril de 2025. La retractación señaló problemas en la metodología, en el análisis e interpretación de los datos mineralógicos y geoquímicos, así como en la comparación con el evento de Tunguska. Por ello, los editores concluyeron que la hipótesis de que un “airburst” destruyó la ciudad no estaba suficientemente sustentada por la evidencia presentada. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Vale la pena aclarar que esta retractación no ocurrió necesariamente por las mismas razones expuestas en esta nota original, pero sí refuerza un punto básico: el caso estaba lejos de ser concluyente y fue presentado al público con más seguridad de la que justificaban los datos. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Lectura recomendada
Sitio oficial del proyecto Tall el-Hammam:
http://www.tallelhammam.com/


